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lunes, 18 de mayo de 2015

RESEÑAS DE LIBROS. “EL JARDÍN DEL EDÉN” DE ERNEST HEMINGWAY (DEBOLSILLO)


AUNQUE DECEPCIONE, HEMINGWAY SIEMPRE APORTA ALGO.

Con Hemingway siempre me pasa lo mismo, la expectativa es siempre muy superior a lo que leo. A pesar de ello, sin saber muy bien por qué, vuelvo a él una y otra vez. En este caso me decido a intentarlo con “El jardín del Edén”, su insólita novela póstuma cuya trama gira en torno a un triángulo amoroso compuesto por un escritor estadounidense a las puertas del éxito y dos mujeres compatriotas y parece que adineradas, pero sin oficio conocido. La historia, bastante reiterativa (las escenas de natación en diferentes playas y las ingestas de champagne, vino y combinados de licores varios con Perrier se suceden “ad nauseam”) transcurre en el Sur de Francia con alguna escapada a Madrid.

Al principio, creí que lo más interesante de esta novela lo encontraría en la relación más bien malsana entre ese hombre y sus dos amantes, pero a lo largo de la lectura no podía dejar de pensar en lo que habrían hecho Patricia Highsmith o Scott Fitzgerald con ese mismo argumento, y en la comparación, el pobre Ernest siempre salía perdiendo. En realidad, lo mejor de “El jardín del Edén” y lo que hace que merezca la pena su lectura, no está en el morbo de la relación amorosa, sino en todo lo que se refiere al trabajo literario del protagonista, en la descripción del proceso creativo del cuento que está escribiendo y que acaba por convertirse en una subtrama importante. Ahí está el acierto de esta novela, su aspecto más brillante. El resto, es una pena, pero no tiene demasiado interés. Ni siquiera la personalidad esquizofrénica de Catherine, una de las dos mujeres, que es la que conduce marca y guía el hilo narrativo de “El jardín del Edén”.

Al parecer, en el texto original, Hemingway intercalaba este triángulo amoroso del Sur de Francia con otro, compuesto por una mujer y dos hombres, que se desarrollaba en el Barrio Latino de París. Tras su muerte, el editor decidió prescindir de la historia de París, que resultaba farragosa y carecía en su opinión de la calidad suficiente, y acabó publicando exclusivamente la que se cuenta en “El jardín del Edén”. No quiero ni imaginarme cómo sería la parte descartada.

A pesar de todo, no me arrepiento de haber pasado algunos ratos inmerso en esta novela. Aunque decepcione, Hemingway siempre aporta algo.

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